lunes, 17 de marzo de 2014

Al regreso del Cinema

(De América y la tierra)


Del cinema al aire libre
vengo, madre de mirar
una mar mentida y cierta
que no es la mar y es la mar
Rafael Alberti
     
            

América estaba en cuclillas frente al fogón. Las sombras que proyectaba el candil en la cocina daban una visión monstruosa de las formas, de los objetos llenos de tizne y las derruidas paredes de ladrillo ennegrecidas por el hollín.

Sus relatos, poblados de encantamientos y conjuros nativos ovillaban a la niña más y más junto a su madre, un tanto por el miedo a los aparecidos de los cuentos, otro tanto por el frío de la noche montañosa y otro por instinto filial.

“Vea, lo que pasó fue así:…- comenzó mientras las latas en que hervían “la’ agua’ medicinaleh” empezaban a silbar al ritmo de la candela y con toda la ciencia que requería la ejecución de un clarinete agarró un tubo de hierro para largar su soplido a través de él y así no dejar que las brasas agonizaran-… Regresaba yo de ve’ una película al aire libre esa noche…

¡Virgencita, la calor que jasía era mu fuerte!

¿Te acuerdas, mija de la película que vimo cuando e’tábamo jen Ehmeralda’?

¿Te acuerda que la proyectaban sobre una paré? Flor de ‘urasno se yamaba ¿no? Bueno, igualitico quesa ve’ yo había vi’to La creación del edén en tennicoló.

Pa’ e’to me viá mandao a hacer un ve’stío nuevo con una tela que me regaló mi mamá Julia. Yo taba bien aliñada y como en esa época taba de moda la falda campana pa ese día me venía de perla.

Ya era como cerca e la’ once y venía silbando un fox por la caye que iba a mi casa, cuando e repente se acerca un retaco con cara e la sierra y mandonsísimo me ice — ¡Papeles!—

Yo enseguía por la vo’ me í cuenta qu’era un chapa. — ‘Tate— me ije yo padentro — e’te lo que quiere e’ refocilarse grati’ conmigo— Pa mala suerte, me viá olvidao yo la cédula, que en esa época no era como la de ahora. Bueno, como venía iciendo, me viá olvidao lo’ papele y el chapa empezó a tratame de p parriba y p pabajo y cuando e’tiró la mano pa tocame debajo el vestío, de un soplamoco le paré el carro por abusivo. ¡Oye, s’encaprichó el hombre y me yevó presa! Y así fue que me yevó

a la intendencia. Cuando yegamo le ijo a lo’ otro policía’ que me viá agarrado por pro’titución.Mencerró en un calabozo y se puso a e’cuchá música. ‘Taba o’curo y le’ joía claritico que se secreteaban y se reían. Pasaron varia’ jora’ . Taban chupando cerveza y me puse a pensá que no quería amanecé ahí. Yo ya sabía que lo que querían era que me durmiera pa luego venime a caminá.

Me puse a yorá y a rezá —¡Virgencita, Madre de Jesú, no permita que me quede aquí! ¡Hajme un milagro, Madrecita! ¡Protégeme! —

En eso que yo ‘taba veo con la lu’ que venía de fuera que el candao era deso’ antiuo’ que tenían la oreja larga, me acerco cayaíta ha’ta la puerta, empujo ‘ejpacito y se hace una rendija grande, quedito me saque lo’ taco’ pa que no me sintieran, metí a vé si podía pasá la cabeza y luego metí el cuepo y tamién pasó, así que mescurrí despacio ha’ta la tapia qu’era bajita, me trepé y salté a la caye. Ya me estaba alejando por la caye de tierra cuando no fue cuento quempezaron a ladrá uno’ perro’ y a oìrse voce’ y empezaron a gritá — ¡Onde se habrá metío! — y jau,jau! ladraban lo’ perro y vía una luce’ así que se habían dao cuenta que me viá ‘scapao y empece a corré como alma que yeva el diablo y me metí por un camino yeno de monte hasta que me arrimé a la verja de un jardín y me yegué asta una puerta y comencé a golpiá y a rogá que me abrieran y na’. No me abrían y luego a o’cura’ vi otra puerta y también fui a golpeá y tanto golpié y na’. Rendía por el cansancio y la caló me quedé dormía. Cuando en eso comenzaron a cantá lo’ gayo’ y abrí lo’ ojo’ y entremedio de la neblina que había caído empiezo a leé uno’ letrero’ : “Fulanita de… Tal …1903…-1940, Mengano… 1910…1935… una cruce por acá, otra por ayá… ¡Aaay, mamita! y toíta la flore’ estaban marchita…”

Lídice Robinson
Buenos Aires 5 de noviembre 2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario